El pelo de cada persona crece de modo diferente, dependiendo de la edad, el peso, el metabolismo, las hormonas, la raza étnica, los medicamentos y otros factores. Aunque todo pelo pasa por estas tres fases distintas de crecimiento:

Fase de crecimiento activa (llamada fase anágena): que dura entre 2 y 7 años. Durante esta fase las papilas dérmicas producen activamente células del tallo piloso con altos niveles de melanina. En ciertas áreas del cuerpo, una mayoría de los pelos (83%) se encuentran en esta fase.

Fase de degradación (fase catágena): que dura de 10-20 días, durante los cuales el pelo deja de crecer pero aún no se cae, esta fase en cualquier momento dado. El folículo capilar se encoge en este tiempo mientras que el pelo se prepara para su expulsión.

Fase de reposo (fase telógena): la cual puede durar varios meses, y durante la cual el pelo se cae y un nuevo pelo empieza a formarse. El folículo capilar no es tratable durante este periodo.

El tratamiento IPL es sólo efectivo cuando el pelo se encuentra en la fase activa de crecimiento, y también es importante darse cuenta de que en un único tratamiento no se destruirán todos los folículos capilares en la fase activa. Algunos folículos se destruirán, otros sen minaturizarán en vellos (pelos finos y ligeros) y otros entrarán en una fase de latencia prolongada.

Se deberán planificar una serie de tratamientos (se recomienda un mínimo de seis durante un periodo de seis meses) para destruir los folículos capilares activos que no fueron tratados con efectividad en la primera sesión y para tratar los pelos que están saliendo de la fase de reposo y se están incorporando a la fase activa de crecimiento. Este recrecimiento capilar podrá ser significativo, dado el número de folículos capilares que están en fase de reposo en un momento dado. Aquellos folículos a los que no se les haya podido apuntar y tratar en un tratamiento anterior necesitarán volverse a tratar cuando el pelo comience a crecer.