El consumo de productos de cosmética masculina de lujo, o selectiva, ya se convirtió en un nicho de mercado.

La tendencia que se inició hace una década con un estereotipo, el "metrosexual", hoy abarca a casi el 10% de la población masculina y no se acaba en las cremas.

En el comienzo fueron las cremas y lociones para después de afeitarse; ahora, el baño de muchos hombres exhibe cremas hidratantes, gel de baño, reafirmantes para párpados, antiarrugas e incluso productos para combatir la adiposidad localizada.

Una encuesta de Biotherm Hommes, la marca líder del rubro, realizada entre varones ABC1 de entre 25 a 59 años, indica que el 63% de los hombres usa cosmética masculina, que 8 de cada 10 le dedican tiempo a su cuidado personal y que 5 de cada 10, además, se cuidan con dietas y ejercicio físico.

"En la Argentina, el mercado selectivo, o de lujo, es el 7% del mercado total que suma unos 120 millones de dólares en el año. La mayor parte, entre el 70% y el 75% corresponde a las fragancias y el resto a la cosmética. El mercado masculino representa el 8% del mercado femenino, algo así como unos 6 millones de pesos", explicó Valentín González, director de la División Productos de Lujo de L’Oréal, grupo al que pertenece Biotherm.

Pero existe una diferencia para apostar por los hombres: mientras en 2009 el mercado total de la cosmética selectiva creció 16,2%; la línea Biotherm masculina trepó un 23,3% y se espera un crecimiento superior al 30% este año. Así, el peso de los hombres en la marca pasó del 15% en 2004 al 21% en 2009 y llegará al 27% este año.



Cambios rápidos

"El hombre cambia mucho más rápido de lo que piensa", afirmó González, quién explicó otros datos de la encuesta, como que el 89% de los hombres compra los productos que utiliza y el 81% de los usuarios considera adecuado hablar de estos temas entre amigos.

Cuidarse tiene beneficios, pero también sus costos: el precio promedio de un producto premium que dura unos dos meses ronda los $ 250.

Pero no sólo de cremas viven los hombres que gustan de verse bien. "En los últimos cinco años, se duplicó la cantidad de varones que concurren a nuestro establecimiento", aseguró Sergio Korzin, director de Lasermed.

Reconoce que los hombres "representan entre el 15% y el 20% de nuestra clientela" y que el gran salto "fue la aparición de técnicas cosméticas no invasivas, que no dejan marcas visibles, que permiten retomar las actividades diarias después de aplicarlos y que son de resultados paulatinos".

"El hombre es tan coqueto como las mujeres, pero es un poco más miedoso o, mejor, más prudente y reservado. Una mujer podría decir que se hizo un lifting, el hombre, para nada".

Las "estrellas" de los tratamientos masculinos en Lasermed son Thermage (tensado facial), los rellenos e implantes (con botox o ácido hialúronico) y el New Ultrashape (ultrasonido focalizado para eliminar adiposidades). Y en poco tiempo, dice Korzin, el tratamiento más destacado será el Zeltiq, que reduce las grasas con frío. En este caso, verse bien también tiene precio: entre US$ 3.000 y US$ 3.500 para un tratamiento estándard.

Los hombres coquetos no son exclusivos de un barrio o zona determinada. Graciela Noemi Fernández tiene su consultorio en Boedo y sostiene que "la clientela masculina creció casi un 50% en los últimos años". Y aclara que "hasta los 20 años, el problema es el acné; entre los 25 y 35, comienzan con las limpiezas de cutis y alguna depilación definitiva localizada. A partir de los 45, y diría que hasta los 60 como mínimo, los pedidos son de peeling con punta de diamante o químico, tensado facial y eliminación de adiposidad localizada". El hombre salió, definitivamente, de la caverna.

in iEco