El origen de la depilación muy posiblemente esté asociado a las dos funciones que de forma más común han propiciado el origen de las grandes pautas y demandas de la moda actual, como son el tatuaje y la cosmética,

es decir, la función religiosa y la terapéutica. El ideal de belleza feminina - encarnado en la mujer del faraón - consistía en un cuerpo despojado por completo de vello, como ejemplo de pulcritud y pureza moral.

La utilización de la sangre de animales, conchas de tortugas como objetos cortantes, gusanos y grasa de hipopótamos fueron algunos de los recursos más empleados. Pero sin lugar a dudas, el más relevante fue una sustancia similar a nuestra cera que podía obtenerse de dos formas: o bien, mediante una amalgama de azúcar, agua y limón conocida como cera de azúcar o, simplemente, mediante la combinación de aceite y miel.

El verdadero promotor de la depilación fue el período de los locos años '20. Jóvenes parisinas y norteamericanas, cuando la moda de las faldas cortas mostró sus piernas, se vieron en la necesidad de depilarlas con frecuencia. Los salones de belleza con depilación a la cera proliferaron por todo París desplazando a la incómoda maquinita de afeitar.